Hablando claro sobre El Cierrón
A principios de este siglo se concluyó la construcción de la Autovía del Cantábrico en nuestro concejo. El paso de La Ría se solventó mediante un túnel y, encima del mismo, se construyeron unas charcas artificiales que pronto fueron colonizadas y visitadas por cantidad de aves. El agua necesaria para su mantenimiento procede en su mayor parte de lo aportado por las mareas y, en menor medida, por el agua de lluvia y la escorrentía de la ladera. Para regular el nivel del agua, se construyeron dos compuertas, una de ellas, la más grande es de la que vamos a hablar. Todos los años se dan períodos de mareas de poca altura de modo que el nivel de estas pleamares no da para que entre agua por la compuerta y rellene las charcas. Si a ello le sumamos la falta de lluvias, como ha ocurrido entre mayo y lo que va de junio, tenemos las charcas absolutamente secas. Este proceso de sequía se repite todos los años. Como muestra, esta entrada de junio de 2019. La compuerta tiene un candado que impide su manipulación y permanece constantemente abierta, por lo que, en condiciones normales, el agua entra y sale sin mayores problemas hasta que en algunos momentos del año se dan esas condiciones que hemos descrito, mareas pequeñas que no llegan a la entrada de la compuerta y días sin llover. Es lo que ha ocurrido este mes. La solución es sencilla, hay que usar la compuerta: ante la llegada de un período de mareas pequeñas se cierra y se almacena agua en las charcas hasta que las mareas lleguen a la altura de la compuerta. ¿Qué pasó hasta ahora? La compuerta no se tocaba y cuando la queja fue grande, se buscaron las llaves del candado que no aparecieron y hubo que serrar el mismo. Pues bien, estamos ahora en la misma situación: estos días han cambiado el candado y han lubricado la rosca de la compuerta, precisamente cuando ya han vuelto las mareas a llegar a las charcas. Ahora las charcas tienen agua (de la marea) pero no porque se haya hecho algo, la compuerta sigue abierta como siempre, así que nada de colgarse medallas nadie. En la prensa de ayer (El Comercio) se dice que: La Reserva de la Ría actualiza el protocolo y prevé que las charcas se llenen el próximo día 18. Cambiar el candado y lubricar la rosca ahora se llama actualizar el protocolo. Además son adivinos, el 18 se llenan, ¡Que ya tienen agua! Los que visitamos el entorno de El Cierrón sabemos que la desidia es total y no vale con poner letreros cada varios años mientras las vallas se caen o las charcas se quedan sin agua. Ayer ya vimos a las Cigüeñuelas y a las Espátulas por su zona habitual. Por cierto, el tronco que se ve en una de las fotos lo trajo la marea, no cumple ninguna función en la compuerta.
























