Ayer, en una pared de caliza, localizamos dos ejemplares de la misma especie de un insecto totalmente desconocido para nosotros. El hecho de presentar unas prolongaciones en el abdomen (paracerco y cercos) nos orientó hacia el orden Microcoryphia. Su nombre castellano obedece a la habilidad que poseen para saltar plegando su cuerpo. Debido a sus hábitos nocturnos, su mimetismo y el carecer de importancia económica son muy poco conocidos. Por todo ello, no somos capaces de clasificarlo, aventurándonos como mucho a asignarlo a la familia Machilidae.



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