jueves, 7 de octubre de 2010

El Cormorán tranquilo

 
 
Hay veces que parece que uno tiene la suerte de cara y que le sale todo bien, pero al final no es así. Hace unos días me asomo al puerto de Llastres y me tropiezo con un joven Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis, Mavea) que me deja sentarme a su lado y hacerle fotos a un  par de metros de distancia sin inmutarse. Durmió, se acicaló y cuando quiso, cruzó caminando el muro, bajó a las piedras y se metió en el agua. Aparentemente, los dos nos quedamos tan contentos. Anteayer aparecía muerto, flotando en el agua. Me cuesta trabajo, pero no quiero pensar mal.

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